viernes, 25 de febrero de 2011

MARAS Y PANDILLAS EN CENTROAMERICA

MARAS Y PANDILLA


¿Qué son las maras? ¿Cómo y dónde surgen? Etimológicamente la palabra mara viene de las hormigas marabuntas. Una especie que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. En lo social, actualmente, hay que hacer una diferenciación entre maras y pandillas. Esto es muy importante porque si nosotros seguimos confundiendo unas con otras estamos incurriendo en un gran error. Hay un gran desconocimiento, ignorancia voluntaria, mucha precariedad teórica y demasiada precariedad empírica a la hora de abordar una problemática como esta. Esa confusión hace que el tema no se pueda encarar de manera concreta. Que no exista una definición concreta de lo que es una mara hasta el momento es una cosa. No obstante, si hay algo más concreto respecto de las pandillas.
En un principio las maras surgen en Centroamérica, más precisamente en El Salvador. Eran pandillas emergentes de la pobreza, de la exclusión social, algunos resabios que quedaron de las guerras civiles que se produjeron en los países de la región, de algunas guerrillas. Así surge la “Mara Salvatrucha” y la “M-18″, que son rivales que entran en el campo de la acción a través de la lucha por el barrio.
Actualmente, la violencia psíquica y física tienen un papel central en las maras, muchos mareros cometen actos ilegales y no se preocupan por las leyes. “La mayoría de ellos poseen razones para estar en las maras que van mas allá del simple interés en involucrarse en situaciones delictivas”.
Las maras deben entenderse como una variante de la cultura de sobrevivencia de los pobres. En un estudio realizado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo” habla de una “cultura de la violencia”. La entiende como “la creación de valores y normas que legitiman y conceden un privilegio al uso de la violencia en cualquier ámbito frente a la sociedad.
Bajo circunstancias políticas y sociales numerosa cantidad de jóvenes mareros se habrían unido a otras organizaciones destinadas a cambiar sus circunstancias de vida. Pero actualmente esas organizaciones los rechazan y discriminan, e incluso colaboran con la policía luchando contra ellos.
Culturalmente las maras crean sus propias costumbres, que se diferencia y separa de la sociedad “normal”. Crean un lenguaje propio que sólo entienden entre ellos. En él se mezclan palabras de diferentes idiomas. Crean también nuevas palabras llenas de gracia e ironía. Además, usan ciertos dibujos (grafitis), para marcar el propio territorio o transmitir determinados mensajes en clave. El lenguaje simbólico de los tatuajes y esas pinturas en las paredes, así como los gestos del lenguaje corporal, determinan una especial comunicación entre pandilleros y mareros.
Las preferencias musicales abarcan: desde la romántica y melancólica, hasta el rock inglés. Sobre todo, abunda el rap/hiphop, el heavy metal y el punk. Cantantes, desde El Puma hasta Santana y Rod Stewart, desde Tina Turner hasta Tatiana, y grupos como Timbiriche, están entre sus favoritos. A algunos mareros les gusta la marimba, de tradición indígena.
Cuando los jóvenes se unen a una pandilla, están convencidos de que viven en un mundo injusto. Entienden su mara como una venganza contra un mundo que les hace daño y piensan que la sociedad no sirve ni a los pobres ni a los jóvenes; “sociedad: en eso yo no tomo parte”, dice un marero en Guatemala.
De la experiencia de la pobreza y las amenazas, los mareros manifiestan que deben actuar juntos para no hundirse, la apropiación de bienes que hacen para sobrevivir representa “una actitud contestataria de quienes han quedado en situación de marginalidad material o espiritual en el sistema, sin posibilidades reales para concretar un proyecto de vida digno”.
Cada pandilla tiene sus reglas de funcionamiento. Aunque siempre se refieren a la igualdad en el grupo, pueden ser mas o menos jerárquicas. Así, los jefes son reconocidos mientras demuestran las cualidades que favorecen al grupo y negocian a favor de toda la pandilla.
El ritual de admisión posibilita reconocer si el miembro es capaz de cumplir lo que el grupo requiere. Para una mara es importante: fuerza corporal, habilidad, rapidez de reacción, y estar preparado a los peligros. La mara Salvatrucha, por ejemplo, elige un número de compañeros que agreden al nuevo durante trece segundos esperando que éste se sepa defender. En la Mara Dieciocho son 18 segundos. En el caso de las mujeres, el ritual de admisión tiene variaciones. Se les exige que lleven a cabo peleas, pero también existe la práctica de “el trencito”, es decir tienen que brindar servicios sexuales a los miembros masculinos de la banda. Después de un ritual así la chica es admitida y tiene que contar con mas ataques parecidos.
la Mara 18 ha creado su propia “cultura”, que se expresa en su lenguaje propio de palabras y señas. Generan valores (que podríamos tipificar de anti-valores) y los inculcan dentro de sus miembros. Con esto crean códigos propios de conducta. Cuentan también con armas e infraestructura. Nadie sabe con precisión cuantas armas y de que tipo están en posesión de ellos, pero son suficientes para mantener el control del territorio y desarrollar múltiples acciones delictivas.
Asimismo comparten una red de comunicación internacional con otras pandillas y grupos similares de la región y de Estados Unidos. A partir de estas redes de comunicación obtienen recursos, asesoramiento e información, por lo que resulta muy complicado luchar contra esos pequeños estados ubicados dentro de los países.

No hay comentarios:

Publicar un comentario